Inicio Carrusel Vanguardia tecnológica y puntos negros urbanísticos conviven en la isla de la Cartuja de Sevilla

Vanguardia tecnológica y puntos negros urbanísticos conviven en la isla de la Cartuja de Sevilla

  • Carreras ilegales y robos en coches se suman en las últimas semanas al extenso recorrido por los hitos de abandono y deterioro del puntal empresarial de la capital andaluza.

Las actuaciones de la Policía Local para poner coto a las carreras ilegales de coches durante las noches de los fines de semana en las inmediaciones de la Facultad de Ingenieros han sido los episodios más recientes de una historia muy extensa que se prolonga en el tiempo desde hace años: la desidia de las administraciones públicas en relación al mantenimiento y vigilancia en la isla de la Cartuja. El otrora flamante epicentro vanguardista de la ciudad con motivo de la Exposición Universal de 1992 atraviesa ahora una coyuntura bien diferente y repleta de fuertes contrastes: el escenario incluye desde los centros de investigación punteros del Parque Científico y Tecnológico (PCT) al deterioro urbano y paisajístico de ese entorno por el deficiente o en algunos casos nulo mantenimiento. No parece el mejor envoltorio para un contenido de calidad.

En ese sentido, dos administraciones se reparten las responsabilidades del cuidado y conservación de la isla. De una parte, la dirección de Patrimonio de la Junta de Andalucía, competente en todo lo que tiene que ver con los antiguos activos de la Expo 92, que heredó del Estado en aquella famosa permuta por la deuda histórica con la región. Como, por ejemplo, las viejas terminales del telecabina, abandonadas y en un deplorable estado de deterioro y suciedad pese a su proximidad con el parque de empresas e instituciones. No hay plan a la vista para desmantelar esas instalaciones, algo que tendría un coste bastante elevado que no entra a formar parte de las actuales prioridades del ejecutivo andaluz.

También tiene las competencias sobre el Pabellón del Futuro, cuya mitad más meridional sigue sin recibir uso alguno -el ala norte va a albergar el Archivo Histórico de Andalucía, aunque aún no hay fecha para su entrada en funcionamiento-, así como el Canal de los Descubrimientos y cada una de sus «orillas», plagadas de maleza, matojos, suciedad, estructuras de hierro abandonadas o pérgolas en desuso. Tampoco es mucho mejor el aspecto del solar junto al puente del Cristo de la Expiración que sirve de aparcamiento de camiones, también propiedad de la Junta. Esa parcela fue cedida en su día a la asociación PM-40 para la gestión del aparcamiento, pero hoy día no sólo se gestiona de forma aparentemente alegal y sirve básicamente como almacén de las viejas estructuras sobrantes de la muestra universal y chatarra variada; justo a las mismas puertas de una ciudad que puede presumir de ser un puntal turístico.

Esa imagen de descuido, hasta de abandono, es extensible a muchos otros puntos de la isla y su entorno, como el Charco de la Pava y la bancada de la antigua Expo, que, pese a la disposición de nuevos aparcamientos para dar servicio a Torre Sevilla, siguen presentando un aspecto deplorable en el espacio que existe entre esos estacionamientos de nueva construcción y el apeadero del Cercanías. O en el mismo entorno del estadio de la Cartuja, otra zona con una falta de mantenimiento alarmante. Además, entre el teatro Central y el puente de la Barqueta, otro «agujero negro» de la Cartuja se perpetúa: aquel parque de maquetas con monumentos andaluces llamado Andalucía de los Niños. Este recinto lleva años abandonado y las pequeñas estatuas de monumentos se pudren entre la maleza y el agua que se acumula cuando llueve. El espacio se denominó desde 2016 River Park, que, tras ser algo remozado, unía la muestra de maquetas con una zona de ocio y terraza de verano gestionada por la empresa Kosmoarte-Barqueta. Esta compañía reinauguró las instalaciones ese año, en 2016, y tiene adjudicada la concesión del mismo por 20 años, pero tras un primer verano de éxito, en 2017 el negocio decayó y terminó cerrando, lo que provocó también el abandono de la exposición de maquetas del marchenero Ignacio Aguilar. Las administraciones públicas se quitaron de encima la responsabilidad sobre uno de los recuerdos más entrañables de la Expo 92 y las esculturas duermen ahora el sueño de los justos entre jaramagos y vallas rotas.

Basura en los Jardines del Guadalquivir
                                                          Basura en los Jardines del Guadalquivir – R. Doblado

Anexos al Pabellón del Futuro de la Exposición Universal de 1992 y en la misma ribera, por otro lado, los Jardines del Guadalquivir, que suman años presentando un aspecto deplorable que se aspira a paliar con la remodelación que se está llevando a cabo en el pabellón por parte de la Junta, que va a trasladar a estas instalaciones el Archivo Histórico de Andalucía. Pero la reforma del edificio colindante no ha supuesto todavía una mejora ostensible en el espacio verde, empobrecido y sin estar suficientemente integrado en los hábitos ciudadanos pese a tratarse de la mayor extensión natural que dejó la muestra universal. Hace unos meses se publicó la existencia de una guardería ilegal y de okupas en uno de los viejos módulos de la Expo que evidenció el abandono de los jardines, sin cuidar, vandalizados, sin vigilancia, llenos de basura y pintadas.

Por si fuera poco, en los aledaños de este espacio verde se vienen produciendo durante las últimas semanas frecuentes robos en coches en la oscura y apartada zona de aparcamientos que utilizan los trabajadores del entorno justo tras el antiguo pabellón del COE. Allí las lunas de los vehículos rotas y una nota de la Policía informando a los conductores sobre la comisaría más cercana para denunciar el hurto han sido plato diario durante estas semanas, generando una sensación de inseguridad que se ha venido a sumar a las famosas carreras ilegales de los fines de semana. Y en esos ámbitos, la competencia es municipal, como en lo referente al estado de la vía pública, otro de los grandes déficits de la isla.

Todo el urbanismo y el cuidado de la vía pública de la isla más allá del vallado del PCT depende del Ayuntamiento, administración sobre la que también se pueden descargar bastantes asignaturas pendientes en lo que al mantenimiento de esta zona de la ciudad se refiere. A pesar de las promesas y anuncios de los cuatro últimos años sobre reurbanizaciones y mejoras, lo cierto es que en ese ámbito municipal las carencias son importantes aún. La imagen que presenta la avenida Marie Curie, por ejemplo, es la de calles sucias, aceras levantadas, un carril bici intransitable y plantas que o bien rodean las fuentes o se han secado por falta de cuidado de los parterres. Pese a las últimas reformas y plantaciones de arbolado, la avenida de los Descubrimientos, por otro lado, presenta infinidad de baldosas levantadas o rotas, baches o arquetas deterioradas, hundidas o inexistentes desde el mismo Pabellón de España hasta el de la Navegación. En esa zona de Puerta Triana sí se han producido las lógicas reurbanizaciones por la construcción tanto de la torre como del nuevo centro comercial, incluida la construcción del parque de Magallanes, pero todo se ha acometido por parte de La Caixa tras el acuerdo con el Ayuntamiento para la transformación de la zona sur de la isla.

Aspecto actual del Canal de los Descubrimientos
                                      Aspecto actual del Canal de los Descubrimientos – R. Doblado

Sí ha mejorado algo otro de los espacios cuyo cuidado es competencia del Ayuntamiento, el Jardín Americano, tras años de enorme deterioro e incluso de cierre. Eso sí, falta aún mucho para que se pueda decir que esta zona verde está en un estado de conservación y de limpieza aceptables. Se han producido algunas mejoras tras las labores de poda, desbroce, limpieza y colocación de nuevas papeleras, además de la recuperación del lago y la cascada, pero el espacio sigue muy falto de cuidado, vigilancia e integración, no sólo el propio jardín sino su entorno, convertido en aparcamiento indiscriminado. Las aceras y espacios de supuestos jardines de todo el flanco este del monasterio de Santa María de las Cuevas, de hecho, son diariamente un parking ilegal de vehículos gestionado por los clásicos «gorrillas», generándose un escenario muy degradado donde la Policía Local actúa en algunos momentos para sancionar a esos coches que colapsan las aceras y terrenos públicos alrededor del hito monumental de la isla.

Desde el gobierno local del socialista Juan Espadas se apuntaba que durante estos tres últimos años se han realizado «diversas actuaciones destacables en la Cartuja», como el plan de mejora de la señalización viaria, que incorporó al PCT «resolviendo una carencia que existía hace mucho tiempo», así como la «mejora en viales como la reurbanización de Inca Garcilaso, las reparaciones en el carril bici de Leonardo da Vinci, la reparación de fuentes en Marie Curie o la renovación de la señalización horizontal más deterioradas». Con todo, y más allá del nuevo centro comercial, el paseo por la Cartuja sigue generando una importante sensación de desidia administrativa por el deficitario mantenimiento. Algo que ni mucho menos es nuevo sino que se perpetúa desde hace años.

 

Fuente: ABC de Sevilla (https://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-abandono-vanguardia-tecnologica-y-puntos-negros-urbanisticos-conviven-isla-cartuja-sevilla-202002152235_noticia.html)

Noticias relacionadas

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. Asumiremos que estás de acuerdo con esto, pero puedes optar por no participar si lo deseas. Aceptar Leer más

Política de privacidad