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Presentación del libro ‘José Luis Manzanares Japón, humanista y visionario’

  • Escrito por Antonio Papell, este volumen forma parte de la Colección Ingenieros Empresarios para la Historia.

Madrid, 6 de febrero de 2020.- El Colegio de ingenieros de Caminos, Canales y Puertos acogió ayer la presentación de ‘José Luis Manzanares Japón, humanista y visionario’, un libro que recoge la biografía de uno de los ingenieros más brillantes de la Transición. El acto contó con la participación de Juan A. Santamera, presidente del Colegio, José Luis Manzanares Japón, Antonio Papell, Pablo Bueno e Ignacio Camacho.

Juan A. Santamera puso en valor la figura de Manzanares Japón: “Uno de los ingenieros de Caminos más brillantes de la generación de la Transición. Promociones éstas de los años sesenta y setenta, formadas por profesionales que estudiaron una carrera de élite y que dedicaron su juventud y madurez a realizar la modernización de este país, cuando estaba todavía casi todo por hacer. Sin aquellas aportaciones técnicas a la política de la época, no se entendería todo lo que sucedió después, ni hubiéramos podido llegar a los niveles de desarrollo y prosperidad de que disfrutamos hoy día”.

Destacó dos grandes virtudes del ingeniero, “que han sido el soporte de su inteligencia creativa: es un trabajador infatigable –como muestra la creación de la empresa Ayesa– y tiene una curiosidad insaciable –que le ha hecho avanzar por otros derroteros, como la enseñanza–”. Aunque esta última faceta la desarrolló en el terreno de la arquitectura, Santamera subrayó la que considera una gran aportación traída desde esta disciplina: el sentimiento de autoría, la puesta en valor del ingeniero como autor.

“La recopilación y desarrollo de todas estas actividades ha requerido de su biógrafo, el también compañero nuestro Antonio Papell, un profundo trabajo del que ha resultado un grueso volumen de 350 páginas, que describen con la debida minuciosidad las diferentes facetas de un hombre soberbio que honra a la profesión, que ha abierto caminos y que debe servir de referente a las futuras generaciones”, concluyó el presidente.

Antonio Papell, autor del libro, señaló que la realización de este proyecto forma parte de la iniciativa de la Fundación Caminos de “dejar testimonio de los grandes ingenieros que han sido eminentes empresarios. Este supone el segundo volumen de la colección, que arrancó con la biografía de Juan-Miguel Villar Mir”. Sobre Manzanares Japón, señaló que se trata de un “personaje excepcional que brilla en el campo de la ingeniería y en otros muchos colindantes o no, lo que le hace aparecer como un renacentista volcado en muchas curiosidades”.

Papell destacó además el desempeño de la cátedra de estructuras en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Sevilla siendo ingeniero de Caminos, “fundiéndose así dos sensibilidades técnicas y estéticas que se han manifestado en el diseño de las estructuras épicas que ha firmado Manzanares Japón, casi siempre puentes figurativos que son lo más característico de su diseño ingenieril”. Asimismo, el autor comentó que el ingeniero ha frecuentado mucho la prensa sevillana, “ha opinado con agudeza sobre lo divino y lo humano en multitud de escritos”; y adelantó que “anda preparando un nuevo libro sobre filosofía o deontología o sociología o de física de partículas o sobre la posibilidad de que todo el universo sea un gran sistema abstracto de ecuaciones digitales”.

Pablo Bueno Tomás, presidente y consejero delegado de Typsa, manifestó que “estamos ante un profesional poliédrico y polimorfo: ingeniero proyectista de aguas y estructuras; además, empresario que creó una pequeña compañía que hoy día está en los cinco continentes; es un maestro desde la escuela de arquitectura de Sevilla; escritor prolífico, pensador y gran conferenciante, siempre profundo e imaginativo, divertido y provocador”.

Sobre el libro, Bueno Tomás explicó que se trata de una biografía “muy amena”, con textos que describen la figura del ingeniero. Además, “podemos encontrar y conocer muchos datos sobre la empresa que creó, con la que he tenido el placer de colaborar en varios proyectos que han marcado la modernización de nuestro país”, afirmó. En el libro se recogen textos sobre la autoría de las obras, acceso a las cátedras, politización de las obras, medio ambiente y cambio climático… “Temas que se tratan con valentía y con un enfoque racional”, destacó. Finalmente, el presidente de Typsa repasó algunas anécdotas que se pueden leer en esta biografía, “no ausentes de matices técnicos, pero fáciles de seguir para todo el mundo”.

Por su parte, Ignacio Camacho, periodista, puso el foco en la faceta humanística del ingeniero: “Este libro es el relato vital y autobiográfico de un renacentista contemporáneo, síntesis de humanismo e ingeniería, a la que se añade el germen de la empresa”. Además, apuntó a su trayectoria como empresario: “Es creador de estructuras, pero, sobre todo, creador de riqueza”. Fundó una empresa de ingeniería, “que comenzó siendo una aventura, una apuesta por la tecnología y el progreso. Ahora es una multinacional que no ha perdido su carácter familiar”.

El periodista destacó su vocación por la cultura, el ensayo, el artículo, la enseñanza: “Es un hombre que no se conforma, siempre encuentra horizontes nuevos por explorar, nunca está quieto”. Además, repasó los valores de Manzanares Japón que le han valido su éxito profesional: “Fe en la tecnología, esfuerzo por dignificar autoría de proyectos ingenieriles, percepción de estructuras épicas como desafío de belleza, vocación por el agua y el paisaje, visión optimista en la lucha contra el cambio climático…”. Así, “este libro es sobre alguien que sabe el significado de su trabajo y lo proyecta al mundo global”. Finalmente, alabó el compromiso con su tierra y con su gente en Triana.

Finalmente, José Luis Manzanares Japón aprovechó su intervención para explicar las razones que le había llevado a aceptar la publicación del libro: “Reivindicar la autoría de los proyectos ingenieriles, destacar la importancia de la estética en la obra pública y Triana”. Explicó cómo aprendió de los arquitectos la importancia de la firma: “Los ingenieros no hemos cultivado la autoría y siempre hemos sido anónimos. Nuestra obligación es dar la cara y ser autores”.

Además, la importancia de la estética también la empezó a valorar con los arquitectos, ya que en la Escuela de ingenieros solo enseñaban la función y la economía de las obras. Pero la sociedad no valora eso, son cosas que se dan por
hecho, pero sí valora mucho la estética”.

Finalmente, recordó que la vocación de ingenieros de Caminos pasa ser vertebrador del territorio. Y él consideraba “una traición no volver a Sevilla y hacer cosas allí, en Triana, y no montar allí su oficina de proyectos”. Y concluyó enumerando las suertes de su vida: “Tener a la providencia de su lado; los jesuitas; Triana; ser español –soy pesimista por la decadencia de Europa ya que solo se mira el ombligo, pero España es un núcleo privilegiado–; y mi mujer. Además, creo que la mejor idea que he tenido en la vida fue ser ingeniero de Caminos”.

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