El pasado 5 de diciembre a las 22:20 CET (18:20 hora local), se llevó a cabo con éxito el lanzamiento de la misión Copernicus Sentinel-1C de la Agencia Espacial Europea (ESA). El despegue tuvo lugar desde el Puerto Espacial Europeo en Kourou, Guayana Francesa.
La misión Copernicus Sentinel se centra en la monitorización ambiental y la seguridad marítima. Con este lanzamiento, el satélite Sentinel-1C busca ampliar y complementar las capacidades de observación terrestre ofrecidas por sus predecesores, Sentinel-1A y Sentinel-1B.
En este contexto, GMV desempeña un papel clave en el programa europeo de observación terrestre Copernicus. La compañía contribuye en el desarrollo del segmento terrestre, la componente espacial y los servicios de usuario asociados. Desde los inicios del programa, GMV ha estado involucrada en todas las fases de desarrollo, desde estudios de ingeniería y análisis de misión hasta el soporte operativo durante la vida útil de los satélites.
Participación de GMV en el programa Copernicus
Entre sus principales aportaciones, GMV diseñó el centro de control ubicado en el Centro de Operaciones de la ESA (ESOC). Desde allí se supervisan las fases críticas de la misión, como el lanzamiento y la órbita temprana (LEOP), la fase de commissioning —donde se verifica que la misión cumple con los requisitos establecidos—, y el seguimiento regular del satélite a lo largo de su vida operativa.
Además, GMV lidera el desarrollo del sistema de planificación de misión y contribuye al sistema de control orbital. También es responsable del simulador operacional utilizado para validar los procedimientos de vuelo y entrenar a los operadores. La compañía asegura, de forma continua y bajo un esquema 24/7, la operación y mantenimiento del sistema de planificación de las misiones Sentinel-1, garantizando su capacidad de respuesta ante emergencias, como desastres naturales.
Un hito en el acceso europeo al espacio
El lanzamiento de Sentinel-1C marca también el regreso del lanzador Vega-C, considerado crucial para restablecer un acceso europeo independiente y versátil al espacio. Este tercer satélite de la misión Sentinel-1 es el resultado de una estrecha colaboración entre la ESA, la Comisión Europea, la industria, proveedores de servicios y usuarios de datos.
Finalmente, GMV asegura el mantenimiento y evolución de los simuladores, centros de control y sistemas auxiliares asociados a los satélites Copernicus, además de proveer el servicio de determinación precisa de órbita (POD), esencial para la explotación de los datos científicos generados por los instrumentos de las misiones Sentinel.
La misión Sentinel-1C no solo refuerza las capacidades de observación terrestre europeas, sino que subraya el compromiso de las instituciones y la industria por avanzar en la exploración espacial y la protección del medio ambiente.


