Inicio Carrusel 29 años del 92: el tiempo que pasa bajo los puentes

29 años del 92: el tiempo que pasa bajo los puentes

Me asomo al puente de la Barqueta para ver pasar el tiempo. Hoy es festivo en Sevilla, miércoles de Feria que se le birló a San Fernando, pero la fiesta auténtica fue ayer. Un ayer de hace 29 años, los que han pasado desde la inauguración de la Exposición Universal de 1992. Ya no es ayer, escribió Quevedo, mañana no ha llegado, pero el hoy está tan lleno de ese pretérito que el agua parece traer en su regazo légamos de tiempo. En esta ciudad dual que es puro capicúa ayer se cumplieron 29 años de la Exposición del 92 y en mayo hará 92 años de la Exposición del 29. El retraso de aquel certamen, que huyendo de una guerra mundial por poco no se topa con otra guerra civil, ha permitido este juego de números para el recuerdo.

En 1929 nació Manuel Olivencia, que ya no estaba en la foto inaugural de aquel lunes de abril. A él le tocó el papel de Magallanes, aunque su muerte fue simbólica, la defenestración por parte de uno de sus antiguos alumnos, y Pellón hizo de Juan Sebastián Elcano para llevar las carabelas al Guadalquivir. El aniversario coincide con martes de Feria. La Expo son los puentes. Para ser río manso, tiene ingeniería de un brazo caudaloso. Nunca debimos dejar el Mississippi.

EL REY JUAN CARLOS I INAUGURÓ LA EXPO; SUS HIJAS SE CASARON EN LAS DOS CIUDADES DEL 92EN 1929 NACE MANUEL OLIVENCIA, QUE FUE EN CIERTA FORMA EL MAGALLANES DE LA EXPO

Desde aquel 20 de abril de 1992 han pasado cinco alcaldes por la ciudad: Rojas-Marcos, Becerril (socios a la greña), Monteseirín, Zoido y Espadas. Tantos como presidentes del Gobierno: Felipe, Aznar, Zapatero, Rajoy y Pedro Sánchez. Como lo humano y lo divino van por caminos diferentes, si a los cinco presidentes del Gobierno les corresponden cinco alcaldes, a los tres papas que han regido los destinos de la Iglesia desde el 92 (Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco) les han correspondido otros tantos pastores en la diócesis: Carlos Amigo Vallejo, Juan José Asenjo Pelegrina y, desde el 12 de junio, José Ángel Saiz Meneses. De Medina de Rioseco, de Sigüenza y de Sisante (Cuenca). Ancha es Castilla. Menos por Andalucía, que decía Salvador Távora en su espectáculo Alhucema.

El rey Juan Carlos I tenía 54 años el 20 de abril de 1992. Su abuelo Alfonso XIII inauguró la Exposición de 1929. Los 90 fueron años intensos en la familia real: en 1993 muere don Juan de Borbón, el hombre que pudo reinar (deseo que quedó en película de John Huston a partir de historia de Kipling), que se llevó una Giralda al destierro de Estoril; en 1995 se casa la infanta Elena en Sevilla; en 1997, se casa la infanta Cristina en Barcelona, que suena a película de Woody Allen, aunque las dos bodas las rodó Pilar Miró que estás en los cielos. Dos bodas reales que representaban el reparto de papeles entre Sevilla y Barcelona, sedes de una Exposición Universal y unos Juegos Olímpicos.

España no participó en la Eurocopa de Suecia que ganó Dinamarca. Los daneses estaban de vacaciones y sustituyeron a Yugoslavia, eliminada por la guerra de los Balcanes, el conflicto fratricida que mostró las vergüenzas de Occidente en el mismo escenario donde se inició la Primera Guerra Mundial. España ganó el oro olímpico en fútbol con gol de Kiko a Polonia. El Betis atravesaba el Rubicón de su travesía por el desierto en Segunda División. El Barcelona ganaba su primera Copa de Europa, en Wembley, gol de Ronald Koeman a la Sampdoria de Génova, la patria chica de Colón.

A la Cartuja llegaron el submarino de Isaac Peral y la bicicleta de Miguel Indurain, que reinaba en los Alpes y los Pirineos mezcla de Aníbal y de Julio César. Todavía no existía el carril-bici, que ahora se adentra en una Cartuja que, a diferencia de la Sevilla del 29, nunca acogió zona residencial. Nadie se queda a dormir en el sueño de Colón. En el 92, pasarela tecnológica en la que aparecieron los primeros móviles, no estaban la torre Sevilla, de César Pelli, ni el estadio de la Cartuja, obra de Cruz y Ortiz, fruto de un efímero sueño olímpico que se evaporó y dejó estertores de pesadilla. Los mismos arquitectos que hicieron la estación de Santa Justa, el pabellón del 92 que más visitas sigue recibiendo. En pleno 92 el Sevilla fichó a Maradona.

Aquel abril de 1992 fue la consagración de la primavera. Hubo Semana Santa, Santo Entierro Grande, Curro, Paula y Paco Ojeda en la corrida del Domingo de Resurrección, Feria y Expo. Casetas y pabellones. A Curro se le murió en plena Expo su amigo Camarón de la Isla. Del 92 quedaron el pabellón de la Navegación de Guillermo Vázquez Consuegra; el Auditorio Rocío Jurado, de Eleuterio Población, para gloria de una de las estrellas del espectáculo Azabache; o el puente del Cachorro, obra del ingeniero trianero José Luis Manzanares, tan universal como la Expo.

 

Fuente: Diario de Sevilla (https://www.diariodesevilla.es/sevilla/anos-tiempo-pasa-puentes_0_1567045520.html)

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